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¿Hay riesgo de que la economía chilena se sobrecaliente?: extensión del IFE y eventual cuarto retiro abren debate entre los expertos

El alto IPC de julio de 0,8% encendió las alertas sobre la mayor liquidez que está presente en la economía y la presión que ello puede estar ejerciendo sobre los precios. Y este miércoles el exministro de Hacienda, Nicolás Eyzaguirre calificó como una “locura” desde el punto de vista fiscal la extensión del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), si es que esta medida de apoyo social coincide con un eventual cuarto retiro de fondos de las AFP. Y no solo eso, sino que además advirtió que la suma de ambas políticas podría generar un sobrecalentamiento de la economía chilena.

En ese sentido, sostuvo que los niveles de deuda pública “no son peligrosos”, pero que “no tenemos por qué comenzar a hacer locuras desde el punto de vista fiscal ni monetario en tan breve plazo (…) Hay que tratar de evitar que la economía se nos sobrecaliente”.

Como antecedente de este debate hay que considerar que con la extensión del IFE universal hasta octubre, que anunció el gobierno el martes, se inyectarán a la economía unos US$ 6.400 millones adicionales a lo ya entregado por este programa. Así, si se considera sólo el IFE universal, el fisco habrá desembolsado del orden de US$17 mil millones en 2021. A ello se suman los US$50 mil millones de los tres primeros giros desde los fondos de pensiones.

¿Pero qué piensan los economistas, hay riesgos de sobrecalentamiento? El debate está instalado. Los expertos coinciden en que dicho peligro existe, la diferencia se encuentra en el grado de probabilidad le asignan a ese riesgo. Algunos afirman que ya está sobre la mesa, mientras otros lo ven como un escenario alternativo.

En la primera corriente se ubica el economista de Euroamerica, Felipe Alarcón, quien sostiene que “ya con la actual abundancia de liquidez los riesgos de un sobrecalentamiento están sobre la mesa, de hecho, es precisamente lo que ha motivado al Banco Central (BC) a cambiar unos meses atrás su posición respecto a la política monetaria, adelantando el proceso de normalización monetaria, y la extensión del IFE o nuevos retiros de fondos de pensiones podrían llevar al BC a incluso pisar más el acelerador”.

Es un riesgo, pero no inmediato. Eso plantea Sergio Godoy, economista jefe de STF Capital, quien sostiene que “el riesgo existía antes de la extensión del IFE. Lo que no está claro es que todo el estímulo se gaste este año. Si esto ocurre, como lo que está suponiendo, en mi opinión, el Banco Central en su proyección del IPoM, este riesgo se puede materializar. Sin embargo, en nuestra opinión, no vemos esto como escenario base y, por ende, vemos que el riesgo de sobrecalentamiento todavía no es muy alto”.

Otro argumento entrega, Alejandro Fernández, economista de Gemines, quien comenta que “la evidencia muestra que lo único que crece es el sector comercio y algo la manufactura. El resto de los sectores todavía está por debajo de su nivel prepandemia. Si se inyectan más recursos a los ya disponibles, se va a producir un aumento mayor en el gasto que, cuando se acabe la plata, se va a revertir. Es absurdo inducir una expansión insostenible de la demanda y desperdiciar recursos de esa forma. Lo de sobrecalentamiento es relativo: se lleva la demanda a un nivel insostenible por un tiempo, pero es evidente que será algo transitorio”.

Carolina Grünwald, economista jefe de Banchile menciona que no sabe “si la economía se puede estar sobrecalentando, pero sí que estamos ya en niveles altísimos de liquidez (circulante) en la economía, que está siendo empujada por el consumo, más no por la inversión y el empleo. Desde este punto de vista, es muy necesario empujar un crecimiento económico desde la base de la actividad”.

Una posición distinta entrega el académico de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Alberto Hurtado, Carlos García, quien dice que “si definimos sobrecalentamiento de la economía con un aumento persistente de la demanda agregada por mayor emisión de dinero, claramente no. Por el contrario, estamos experimentando una recuperación de la demanda después de una recesión profunda y estos instrumentos han sido claves para lograrla”.

Presiones inflacionarias y alza de tasas

Luego del registro de 0,8% de julio, la inflación en doce meses llegó al 4,5%, superando la proyección prevista para el año del Banco Central. Por esta razón, los expertos corrigieron al alza sus expectativas de IPC.

En este punto, Alarcón enfatiza que “buena parte de las expectativas de inflación se han movido al alza en lo último, empujadas primero por la sorpresa alcista del IPC de julio y posteriormente por la confirmación de la extensión del IFE y el ruido por un 4° retiro, lo que en un escenario donde algunas restricciones de oferta continúan vigentes y se sigue estimulando a la demanda, es muy probable que veamos registros altos a partir de septiembre, meses que además tienen una estacionalidad inflacionaria”. Fernández acota que sí, “pero más que nada dependiendo de la evolución del tipo de cambio. Si sigue subiendo, vamos a tener más inflación. Si se estabiliza o baja, no tanto”. Y Grünwald enfatiza que “la inflación llegó para quedarse más allá de lo transitorio”.

Para Godoy los precios estarán sobre 4% durante lo que resta del año, pero la pregunta clave es “si el próximo año empieza a converger lentamente a 3%”.

La mayor presión inflacionaria también abrió otro debate: el Banco Central debe subir en 25 o 50 puntos base la tasa de interés en la próxima Reunión de Política Monetaria. Hoy la instancia monetaria se ubica en 0,75 puntos base.

La mayoría apunta a un alza de 25 puntos base, mientras que unos pocos se inclinan por un incremento de 50 puntos base. Uno de estos últimos es Fernández, quien sostiene que “el Central tiene que dar una señal clara el 31 de agosto y subir la TPM 50 puntos base. No puede seguir sumándose a esta fiesta irresponsable. Si se aprueba el cuarto retiro, la TPM puede llegar a 2% en diciembre”.

Marco Correa, economista de BICE Inversiones espera que el BC realice “un proceso de alzas de tasas gradual de 25 puntos durante las próximas reuniones. Este año cerraría con un nivel de TPM en 1,5%”. Alarcón acota que “creemos que va a subir 25 puntos base en agosto y podría cerrar el año entre 1,25% y 1,50%”. Mientras que Godoy no ve que los datos publicados hayan alterado el escenario del BC, y por lo tanto, “seguimos pensando que suben 25pb en cada una de las próximas tres reuniones”.

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