Prácticamente uno de cada tres trabajadores, al cierre de 2017, se desempeñó en condiciones de informalidad laboral, siendo el primer dato duro que se conoce respecto a esta realidad -a veces oculta- del mercado laboral nacional.

Según informó el INE, estrenando las nuevas cifras que comenzará a publicar mensualmente, 2.520.550 ocupados en el país se ubicó en el segmento informal entre octubre y diciembre del año pasado, es decir, un 30% del total de los empleados.

Así, Chile se ubica en torno al nivel de informalidad que muestran países emergentes como Sudáfrica (30%), Turquía (33,2%), y Kazajistán (29,6%), y bastante mejor posicionado que sus pares de Ecuador (40,3%), Colombia (69,6%) y Perú (74,3%), según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Sin embargo, al comparar con países desarrollados, Chile aún se ubica lejos de los niveles de Alemania, Francia, Noruega o Dinamarca, con una tasa de informalidad cercana al 10%.

La definición metodológica utilizada por el INE, señala que todos los trabajadores dependientes, que no cuentan con acceso a la seguridad social (tanto sistema de salud como cotización en las AFP) se encuentran en condiciones de informalidad.

En el caso de los trabajadores independientes, se les considera como informales si la empresa o negocio que poseen, o la actividad que desarrollan, no cuentan con registro en el Servicio de Impuestos Internos (SII), y no llevan un sistema contable que les permita separar los gastos del negocio de los del hogar.

Adicionalmente, todos los ocupados que se encuentran en el segmento de familiares no remunerados del hogar, se consideran como ocupados informales.

Como lo plantea el INE, el objetivo del nuevo indicador es “elaborar estadísticas desde la perspectiva de la calidad de las ocupaciones que se crean en la economía”.

Ante este panorama, la ministra del Trabajo, Alejandra Krauss, destacó que el nuevo índice contribuye para “poder tomar las medidas que sean necesarias para abordar el tema”.

Mientras que el futuro encargado de la cartera, Nicolás Monckeberg, planteó que “es una mala noticia que uno de cada tres chilenos solo deban conformarse con un trabajo informal y que el empleo por cuenta propia -sin contrato ni previsión- siga subiendo especialmente en las mujeres”, agregando que “esto afecta seriamente las futuras pensiones de nuestros trabajadores”.

Además, el próximo titular de Trabajo sostuvo que “hoy no basta conformarse solo con lograr ‘la estabilidad en el desempleo’, sino que debemos trabajar unidos desde el primer momento para reducirlo creando más empleo de calidad”.

Trabajo por Cuenta Propia

Una de las principales interrogantes de los últimos años sobre el mercado laboral tuvo que ver con qué tipo de empleo por cuenta propia se estaba desarrollando en el país, considerando que la alta creación de empleo de este segmento en particular permitió mantener acotada la tasa de desempleo.

Así, el INE reveló a los 1.831.010 ocupados por cuenta propia observados en el trimestre octubre-diciembre, señalando que 1.202.050 trabajadores (un 65,5% del total) es ocupado informal.

Además, respecto a este segmento de trabajadores “independientes”, se informó que 26,5% se desempeñó en casa del empleador o cliente, un 23,7% lo hizo en la calle o vía pública (23,7%) y un 20,6% lo hizo en su propio hogar.

A su vez, otro bolsón importante de informalidad según segmento se encontró en el personal de servicio doméstico, cuya informalidad alcanzó 47,9%.

Al contrario, y dando cuenta de la importancia de la calidad del empleo generado, entre los asalariados solo el 17,5% del total (1.017.740 empleados), son considerados informales. En el caso de los empleadores, solo el 15,4% tiene un trabajo informal.

Reducir la informalidad

Entre los analistas del mercado celebraron el trabajo desarrollado por el INE para conocer la informalidad en el país, si bien mostraron preocupación por la alta tasa que arrojó el cuarto trimestre de 2017.

Como lo señaló Juan Bravo, economista e investigador de Clapes UC, “la tasa de informalidad es muy alta, el 30% lleva a Chile mucho más cerca a la realidad de los países emergentes que los desarrollados. Es una mala noticia”. En este sentido, Bravo afirmó que “esto pasa porque en los países desarrollados los trabajadores independientes están mucho más concentrados en empleadores que en cuenta propia. Están ligados a un emprendimiento de buena calidad”.

En esta línea, Bravo aseguró que es necesario que “la política pública genere incentivos para la formalización; por ejemplo, facilitando los trámites de la creación de un negocio, de manera que sea menos costoso. Esto sobre todo en empresas pequeñas, donde abunda el empleo por cuenta propia”. Asimismo, el economista sostuvo que “una legislación laboral muy rígida, o un sistema tributario muy complejo, también desincentivan la formalidad”.

De acuerdo a Jorge Lorca, economista senior de Banchile Inversiones, “es clave que se brinden incentivos para evitar lagunas previsionales, y en este sentido, subsidios a la cotización en trabajos informales o bonos contingentes a umbrales de cotizaciones ininterrumpidas pueden ser alternativas a considerar”. De todas maneras Lorca indicó que “como probablemente parte de esta informalidad está asociada a las desaceleraciones de años recientes, la recuperación esperada para este año debería inducir una disminución en la tasa de empleos informales”.

En la misma línea, Alejandro Alarcón, economista de la U. de Chile, afirmó que “típicamente cuando una economía alcanza el crecimiento tendencial (3,2%) -como podría ocurrir este año- se generan empleos sostenibles en el tiempo, y por tanto de calidad. Será el momento de comparar y no me cabe la duda que disminuirá esta cifra de informalidad”. Además, comentó que “son cifras muy importantes para la próxima administración, para poder atacar de frente este problema”.

Artículo de Pablo Guarda Velasco

Fuente:  La Tercera

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