El Fondo Monetario Internacional (FMI) revisó al alza su estimación para el crecimiento económico de Chile este año. El organismo prevé que el PIB de nuestro país se eleve en un 4% este año, dos décimas por sobre lo anticipado en julio.

La corrección, incluida en el Capítulo IV desarrollado la entidad multilateral, no es la primera que realiza en este ejercicio. Su pronóstico original para la expansión doméstica en 2018 pasó de 3% a 3,4% en abril para luego ser ajustado a 3,8% en el séptimo mes del año.

El ministro de Hacienda, Felipe Larraín valoró la revisión del Fondo y consignó que el país se encuentra en un mejor pie para enfrentar los embates externos derivados de la guerra comercial entre las principales economías del mundo.

Según apuntó este jueves la institución multilateral, “la recuperación económica chilena está encaminada a paso firme” en un escenario de riesgo externo a la baja y un contexto interno marcado por la agenda de reformas. Con todo, indica que “se prevé que el ajuste fiscal estabilice la deuda doméstica a principios de 2020”, al tiempo que “las expectativas de inflación están bien ancladas en la meta.”

Entre las conclusiones de la misión del FMI en nuestro país, se asevera que “las autoridades están profundamente involucradas en una amplia agenda de reformas que debería elevar el crecimiento y la calidad de vida, aunque es necesario hacer más para que el país avance por un camino inclusivo hacia el estatus de economía avanzada”.

Por lo pronto, destacó que el gobierno “presentó una propuesta para racionalizar el sistema impositivo para hacerlo más eficiente y favorable al crecimiento, y será esencial garantizar que el resultado final sea financiado y equitativo.”

Escenario de riesgo balanceado

Apuntando un panorama favorable con un escenario de riesgo balanceado, “se prevé que el crecimiento converja gradualmente hacia su potencial a mediano plazo de alrededor del 3%”, y “se espera que la inflación alcance la meta del 3% del Banco Central a principios de 2019”, comentó la entidad.

A su vez, precisó que con el repunte en la actividad y términos de intercambio más débiles, se anticipa que el déficit en cuenta corriente se amplíe a aproximadamente el 2,5% del PIB, para luego  ceder a alrededor del 2% del Producto en el mediano plazo, financiado principalmente a través de los ingresos por inversión extranjera directa (IED).

Los riesgos a la baja, añadió, “provienen principalmente del entorno externo incierto y están relacionados con el creciente proteccionismo, el fuerte endurecimiento de las condiciones financieras mundiales y un crecimiento más débil de lo esperado en socios comerciales clave.” Los riesgos alcistas para las perspectivas, en tanto, “están relacionados con una implementación rápida de la agenda de reformas estructurales y un repunte de la inversión más fuerte de lo esperado”.

Sector Financiero

En cuanto al sector financiero chileno, afirmó que “sigue siendo saludable y rentable, aunque los vínculos macrofinancieros deben ser monitoreados de cerca.” Según advierte, “los riesgos para la estabilidad financiera se relacionan principalmente con un alto apalancamiento de las empresas no financieras, lo que podría afectar a la economía en general a través de vínculos macrofinancieros.” No obstante, destaca, “estos riesgos se mitigan debido a que dicho apalancamiento está asociado a la deuda con las empresas matrices o con vencimientos a largo plazo y cobertura de tipo de cambio. Es probable que el continuo repunte de la actividad económica se refleje en la mejora del desempeño del sector bancario”.

Reformas estructurales

La implementación de una agenda de reformas estructurales haría las perspectivas más favorables, señala el Fondo. Entre otras medidas, menciona aquellas referidas a la coordinación entre instituciones públicas, identificar y resolver cuellos de botella en el entorno empresarial, mejorar y armonizar el entorno regulatorio, aumentar la participación laboral femenina y la creación formal de empleo mediante el acceso universal a la atención infantil y contratos de empleo más flexibles (en horas, horarios y lugar de trabajo), incluso para los trabajadores jóvenes.

También se refirió a los esfuerzos para asegurar la resolución sin problemas de las incertidumbres del mercado laboral y mejorar la protección social para los trabajadores independientes, al diseño de una reforma al sistema previsional para aumentar los beneficios a través de mayores contribuciones obligatorias y un pilar de solidaridad reforzado. El organismo “respalda esta agenda que -dependiendo de la legislación final y la implementación, y junto con la agenda esbozada en los cinco acuerdos presidenciales nacionales- debería elevar los niveles de producción y de vida, resultando en un escenario de crecimiento más alto que el presentado en nuestras proyecciones a mediano plazo”, subrayó.

Ciberseguridad

El FMI hizo hincapié en que los “marcos de regulación de Ciberseguridad y FinTech deben ser fortalecidos” en el país. Tal como indica, “los ciberataques recientes apuntan a la falta de inversión del sector privado en la ciberseguridad y las brechas regulatorias”, lo que “puede afectar la confianza del mercado si no se abordan”. Por lo pronto, la misión valoró “los esfuerzos constantes de las autoridades para preparar una nueva legislación sobre seguridad cibernética destinada a mejorar el intercambio de información, la detección y la respuesta”.

Según sostuvo el organismo, “la actividad de FinTech en rápido crecimiento requiere una regulación adecuada, y las autoridades están considerando opciones basadas en la experiencia internacional.”

Para el Producto de 2019, el FMI proyecta una expansión de 3,4% mientras que en 2020 anticipa un ascenso de 3,2% y en 2010 prevé un avance del 3%.

Fuente:  Estrategia

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