¿Existe una medida que pueda atacar a la vez los bajos salarios, el alto costo de vida y la baja innovación de la economía chilena? Si, bajar los impuestos corporativos.

El impuesto corporativo empobrece a las familias chilenas. Los impuestos a las empresas son impuestos a sus dueños, a los trabajadores y a los consumidores de los bienes producidos por las empresas. ¿Qué proporción paga cada uno? La mayor proporción la terminan pagando los hogares a través de menores sueldos y mayores precios de productos.

Evidencia muestra que, si solo consideramos a los trabajadores y dueños, los trabajadores pagan un 40%-50% del impuesto corporativo a través de menores salarios. Esta proporción es particularmente alta para las mujeres y trabajadores con menor educación (Zidar y Serrato (2017) y Fuest et. al. (2018)).

Cuando introducimos a los consumidores en este análisis, se estima que son ellos los que terminan pagando un 31% del impuesto corporativo a través de mayores precios y este aumento es mayor en los productos que representan una mayor proporción del consumo de hogares de bajos ingresos (Baker et. al. (2020)). Que el impuesto corporativo sea un impuesto a los grandes empresarios es algo meramente semántico.

Los impuestos corporativos no solo empobrecen a las familias vulnerables, también asfixian la innovación. Akcigit et. al. (2021) muestra que, por cada punto de impuesto corporativo la inscripción de patentes de productos nuevos puede llegar a caer hasta en 2,8%. En el largo plazo, esta disminución en la innovación tiene dramáticos efectos en el crecimiento y bienestar económico.

Parece que los países desarrollados supieron entender que los impuestos corporativos empobrecen a las familias y matan la innovación. A nuestro nivel de ingreso actual, todos los países desarrollados, excepto Japón, recaudaban menos que Chile a través del impuesto corporativo. Cuando los países nórdicos (Suecia, Finlandia, e Islandia) tenían nuestro nivel de desarrollo, su recaudación a través del impuesto corporativo era menos de un tercio de la del Chile actual. Sí, Chile está cobrando tres veces más que ellos.

El candidato Sebastián Sichel propone disminuir los impuestos a las empresas, mientras Gabriel Boric propone aumentarlos a través de un mayor royalty minero. En su programa, el candidato del Partido Comunista y Frente Amplio reconoce los problemas en salarios, costo de vida e innovación que aquejan a los chilenos, pero propone una solución alternativa: la voluntad estatal. El Estado va a forzar a las empresas a pagar mejores sueldos. El Estado va a incentivar la innovación haciendo préstamos de desarrollo productivo. El Estado va a bajar el costo de vida fijando precios de medicamentos y de arriendos.

Para mejorar los bajos sueldos, disminuir el alto costo de vida y aumentar la innovación, debemos atacar sus causas. La evidencia muestra que el impuesto corporativo es una causa muy importante. Medidas voluntaristas maravillosas, basadas en el poder del Estado, no son la solución.

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