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¿Dónde quedaron las monedas durante la pandemia?

Si usted va a pagar alguna compra o servicio en efectivo, hágalo con monedas si le es posible o, al menos, ocupe el máximo de ellas. Así contribuiría a solucionar un problema que tiene ocupados a los bancos, supermercados, retail, peajes y también al Banco Central (BC): la falta de monedas circulando en la economía.

¿Qué pasó? Durante los confinamientos, dejó de funcionar un circuito que se alimenta principalmente de monedas: máquinas expendedoras, estacionamientos, peajes. También se redujo el flujo proveniente de campañas callejeras de donativos, propinas en el sector gastronómico y las que se entregan a las personas que ayudan con las compras en los supermercados.

Sin monedas, hay problemas para dar vuelto. Y quienes preferentemente usan efectivo (adultos mayores y personas de menores ingresos y no bancarizadas) saltan a la primera fila de los afectados.

El tema ya motivó que el ente emisor convocara a una mesa de trabajo para analizar cursos de acción. No es un problema exclusivo de Chile: Estados Unidos tiene una campaña pública que insta a “vaciar las alcancías” para circular las monedas.

Con la pandemia y los fenómenos sociales ocurridos en el país hacia fines de 2019 se generó un ambiente de gran incertidumbre. “Cuando eso ocurre, las personas tienden a refugiarse en el efectivo como resguardo o depósito valor, lo que se tradujo en una alta demanda de efectivo durante todo 2020. Esta mayor demanda no implicó necesariamente un gran uso de este medio de pago: los billetes pueden usarse para ahorrar, pero las monedas simplemente se guardan e, incluso, se olvidan. Nadie ahorra grandes montos de dinero en monedas”, explica la gerenta tesorera del Banco Central, Cecilia Feliú.

Hoy la demanda de monedas desde los bancos al BC es muy alta en comparación con la habitual. De hecho, en últimos meses de 2020 fue prácticamente equivalente al monto total demandado en el resto del año. “Aunque el Banco Central ha hecho importantes esfuerzos en las entregas, es una cantidad imposible de satisfacer porque no es un problema de abastecimiento, sino de circulación”, explica la funcionaria.

Un ejemplo es la moneda de $100. Está entre las más usadas, pues se mueve mucho en máquinas expendedoras de productos. En el neto, descontando las que reciben, los bancos demandan al ente emisor entre siete millones y ocho millones de monedas de $100 en un mes promedio. A fines de 2020, esa demanda subió a cerca de 60 millones de monedas.

Pero no hay desabastecimiento: en el mercado hay más de 1.500 millones de monedas de $100 que se han emitido, por lo que un porcentaje importante de ellas debiera estar guardada en la casas, escritorios y casilleros de las oficinas, autos, en los bolsillos de chaquetas que no se usaron, en carteras y bolsos. Al menos, la economista afirma que “no están en los bancos, el comercio ni en las empresas de transportes de valores”.

Sumando las monedas de distintas denominaciones, dice Feliú, en 2020 salieron al mercado 290 millones de unidades desde el Banco Central y los distintos bancos que habitualmente acumulan monedas. “Esta cifra es el doble de lo que salió en 2019”, detalla, enfatizando la importancia de hacer circular monedas ya emitidas, usándolas al momento de realizar pagos en efectivo.

El llamado desde el comercio 

Uno de los sectores que se ve afectado es el comercio. “Lo vemos en los supermercados y grandes tiendas, pero también en los negocios más pequeños: consumidores molestos porque no hay monedas para darles vuelto. Esto se agudizó con los retiros desde las AFP, porque las personas pagaban con billetes de alta denominación, de $10 mil o $20 mil”, comenta la gerenta de Estudios de la Cámara Nacional de Comercio (CNC), Bernardita Silva.

Explica que la baja circulación de monedas está asociada a los confinamientos, por lo que mientras no se recupere cierta normalidad en materia sanitaria, seguirá siendo necesario impulsar su uso. Y recuerda que el manejo de billetes y monedas no es más riesgoso en la pandemia que en circunstancias normales, siendo siempre conveniente lavarse las manos tras su uso.

Como parte de la mesa de trabajo convocada por el Banco Central, Silva explica que el llamado a las personas se centra en quienes realizan transacciones en efectivo, porque no se busca un cambio de conducta en aquellos que prefieren emplear tarjeta o pagos digitales. “Necesitamos que los consumidores que pagan con efectivo usen también monedas. A veces las personas piensan que pueden demorarse más en pagar así, pero hoy de verdad en el comercio se lo van a agradecer”, dice.

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