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21.04.2013
Alejandro Fernández, de la consultora Gemines, y Hernán Frigolett, de Aserta: La inflación puesta en duda: economistas dimensionan el alcance de las críticas
Con el IPC, el Banco Central toma decisiones de subir y bajar la tasa de interés, por lo que debe ser el termómetro más relevante de la economía chilena. Acá dos analistas escriben sobre las razones de la polémica y sus posibles consecuencias.


Artículo de Alejandro Sáez Rojas.
Fuente: Emol.com

Los cuestionamientos partieron limitados a algunos círculos, pero esta semana se tomaron los pasillos en que se mueven los economistas. El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) quedó en medio de un fuego cruzado, en el que la inquietud más relevante es la precisión con la que se calcula la inflación.

Las dudas sobre el hecho de que el índice de precios al consumidor (IPC) no esté midiendo correctamente la inflación no es baladí. Con el IPC se reajustan sueldos, arriendos y la unidad de fomento, y con ella varían instrumentos en el mercado financiero y el costo de los dividendos de los créditos hipotecarios. Y el Banco Central toma decisiones de subir y bajar la tasa de interés.

Dos economistas, Alejandro Fernández, gerente de estudios de Gemines, consultora reconocida por su experiencia en inflación, y Hernán Frigolett, de Aserta y quien trabaja en temas estadísticos y de metodología, ponderan la situación por la que está pasando el INE y proyectan los alcances del problema.

Alejandro Fernández: "Incomprensible" la tardanza del INE si hay que ajustar la metodología

La controversia que se ha generado recientemente respecto de la calidad de las cifras de inflación en Chile es un tema delicado que hay que tratar con la mayor seriedad y en el que los actores involucrados deben evitar buscar obtener dividendos políticos o de otra naturaleza.

No debe olvidarse que en la discusión sobre la encuesta CASEN ya se nos comparó, de manera absolutamente injusta, con Argentina, y esto ha vuelto a ocurrir con las dudas que genera la estimación del IPC. Contra estas dudas, el único antídoto es la transparencia total y, en la coyuntura actual, acelerar la tramitación del proyecto de ley, que debe ser mejorado, para establecer la independencia del INE y elevar su jerarquía al nivel que le corresponde a un país que aspira a ser desarrollado.

El problema surgió en los medios recientemente con un cuestionamiento a las mediciones de las variaciones de precios en el vestuario, el arriendo, el servicio doméstico y algunos productos electrónicos. El del vestuario, al menos, es un tema que se ha venido planteando en las instancias pertinentes desde que comenzó a utilizarse la canasta con base 2009, pero las dudas vienen, incluso, desde antes. Sorprende la baja de más de 40% acumulada en el vestuario desde enero de 2009 hasta marzo pasado, situación que no resulta coherente con lo observado en países similares ni en Estados Unidos y que se ha traducido en un impacto negativo de 5 décimas en el IPC de los últimos doce meses (7 décimas sin el efecto de baja en la ponderación en el tiempo). Aquí, el problema puede estar relacionado con el tratamiento de las liquidaciones y, eventualmente, el reemplazo de productos.

En los casos del arriendo y el servicio doméstico, probablemente, se trata de un añejamiento de las muestras utilizadas que, en conjunto con el efecto del vestuario, puede representar un impacto de alrededor de un punto en la inflación, lo que podría influir en las decisiones de política monetaria.

Resulta incomprensible que si hay una propuesta técnica para revisar la metodología de medición del vestuario y otros productos (lo que reconoce la existencia de problemas), se posponga su aplicación para la nueva canasta y no se produzca el ajuste inmediatamente como, de hecho, se han realizado en el pasado para no afectar la credibilidad del cálculo y del propio INE.

Contra estas dudas, el único antídoto es la transparencia y acelerar la tramitación del proyecto de ley para establecer la independencia del INE.Hernán Frigolett: "De haber errores, es muy probable que estos sean de menor orden"

Los cuestionamientos metodológicos son los que se hacen todos los responsables de medición de la inflación, ya que el problema de los cambios de calidad es un desafío permanente en la mayor parte de los países de la OCDE.

Es en este contexto que el INE de Chile tomó la decisión de actualizar la canasta de consumo cada cinco años, lo cual aligera el problema de los cambios de calidad, pero no lo elimina.

En el caso de Chile es aún más gravitante, por el grado de apertura que presenta la economía y la creciente oferta de bienes importados que abastece al mercado doméstico. Sin duda que los productos tecnológicos son los que presentan mayores cambios de calidad, y dificultan la comparabilidad de precios entre un producto y otro.

Existen diversos métodos propuestos para mitigar las distorsiones que recaerían en los precios. Vestuario y calzado también se ven afectados porque se manufacturan con distintos componentes, cuero, textiles y plásticos, que finalmente los diferencian bastante en materia de precios.

De haber errores, es muy probable que estos sean de menor orden, y no debieran exceder del 10% en el resultado global del IPC tomando en cuenta las ponderaciones de los productos mayormente afectados.

En relación al año 2012, podríamos estar con una variación del IPC de 1,7% o 1,8% frente al 1,5% computado por el INE si las hipótesis del BCI (las primeras críticas vinieron de Jorge Selaive, economista de ese banco) resultaran ciertas, en especial el supuesto de que los países utilizados en la comparación tienen mejores métodos para corregir por calidad que el INE de Chile.

El cuestionamiento al INE es válido, y por ende la vía de solución es transparencia metodológica, para que los analistas sepan el sesgo con el que se trabaja. El INE podría innovar y mostrar indicadores de amplitud del rango de precios recolectados para algunos productos que están afectos a conductas estacionales no coincidentes en el tiempo, especialmente cuando las liquidaciones y "ofertones" son recurrentes como modalidad de márketing en productos de rápida obsolescencia.

El INE de Chile siempre ha sido bien catalogado por los organismos internacionales que evalúan la calidad de los indicadores macroeconómicos, entre ellos el IPC y las estadísticas del PIB. Los estándares aplicados por el INE y el Banco Central son congruentes con las mejores prácticas internacionales.

Desacreditar a la institución tiene fuertes efectos en todos los indicadores económicos del país, y arrastraría inclusive al Banco Central, que utiliza toda la gama de estadísticas del INE para compilar las Cuentas Nacionales, y usa el IPC y toda la gama de indicadores para evaluar sus decisiones en materia de política monetaria.

El INE podría innovar y mostrar indicadores de amplitud del rango de precios para algunos productos que están afectos a conductas estacionales... especialmente cuando las liquidaciones y "ofertones" son recurrentes".

Artículo de Alejandro Sáez Rojas.
Fuente: Emol.com

   
         
         
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