Boletin informativo Transtecnia: Tributatio, Financiero - Contable y Laboral
         
Bitácora Financiera - Contable
         
   

21.10.2013
Emprendedores ¿nacen o se hacen?
Todas las personas tenemos un potencial emprendedor, por eso, es correcto hablar de una actitud de emprendimiento, que se transforma en un comportamiento emprendedor en la medida que se incentiva.


Mario Morales Vicedecano Facultad de Emprendimiento y Negocios, Universidad Mayor. Cuando hablamos de climas de emprendimiento, lo más probable es que pensemos en todas aquellas acciones públicas y privadas que propician que las personas se atrevan a crear empresas. Sin embargo, emprender va mucho más allá y podemos entenderlo como una actitud que, combinado con capacidades, permiten a las personas llevar a cabo proyectos y concretar sueños e ideas, que van más allá de la dimensión reduccionista que intentamos hacer al asociar el emprendimiento sólo con creación de empresas.

Se puede entender también el acto de emprender, como el momento en que tomamos riesgos y aprovechamos las oportunidades, porque simplemente no queremos seguir haciendo lo mismo, o no queremos que las cosas se sigan haciendo como siempre. Todas las personas tenemos un potencial emprendedor, por eso, es correcto hablar de una actitud de emprendimiento, que se transforma en un comportamiento emprendedor en la medida que se incentiva. Este incentivo se gatilla por tres factores: la atracción personal, que se asocia a los gustos o preferencias de la persona; las capacidades que la persona siente tener para enfrentar desafíos, y las normas sociales que se perciben en el entorno donde la persona se desarrolla.


Actitud emprendedora
Los tres factores son modificables, es decir, una persona puede ser impactada en sus gustos o preferencias; puede entrenar para mejorar sus capacidades y puede pertenecer a un entorno en el que el emprendimiento se valora y promueve. Los entornos comunes donde las personas se desarrollan, son la familia, el colegio, el trabajo y la universidad y, por lo tanto, son claves para generar la deseada actitud emprendedora, por lo que es relevante preguntarnos ¿Estamos criando hijos capaces de resolver sus problemas? ¿Abrimos espacio a la innovación en nuestro trabajo, más allá de las funciones específicas que se espera de un cargo? ¿De qué forma los académicos enseñamos e inspiramos a nuestros alumnos?

Tenemos el gran desafío como sociedad de encontrar las formas de generar y propiciar el llamado "entorno emprendedor". Debemos identificar las variables que impactan las preferencias, las capacidades y las normas sociales, que finalmente influyen para que se gatille la actitud hacia el emprendimiento. 

A todo niño le llama la atención lo distinto, todos nacemos emprendedores, pero debemos mantener esas inquietudes de explorar las soluciones en vez de elegir el camino fácil y el temor a lo diferente, al que lamentablemente, muchos entornos en los que nos movemos nos van llevando, con lo que poco a poco van inhibiendo la actitud emprendedora con que hemos nacido. 

Fuente: Emol.com

   
         
         
powered by Transtecnia