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09.03.2013
Finanzas Personales Cómo evitar que maestros de construcción no terminen una obra
Hacer un estacionamiento, cambiar el techo o construir una piscina pueden ser trabajos de poca envergadura; sin embargo, muchas veces se producen atrasos, los resultados son deficientes, o incluso se dejan a medio terminar.


Artículo de María de los Ángeles Pattillo.
Fuente: Emol.com

María Olivia Navarro quería tener una piscina en su casa de la playa antes del verano. A pesar de que los trabajos comenzaron en octubre, lo logró a duras penas. "Me dijeron que se iban a demorar tres semanas, y finalmente estuvo lista tres meses después. El tipo a cargo no aparecía cuando íbamos, y como no estábamos encima, simplemente no funcionaba", comenta.

Lo cierto es que su caso no es una excepción; los atrasos son de los problemas más comunes que deben sufrir quienes contratan maestros para realizar obras. Sin embargo, los problemas pueden ir más allá: hay quienes incluso dejan abandonada la construcción. Según Rodrigo Compan, socio de CBC Arquitectura y Construcción, no son tan raras estas situaciones: "En los últimos 30 días me han ofrecido entrar a dos obras que quedaron a la mitad". A juicio de Compan, el riesgo más grave no es que el contratista se vaya, sino que el trabajo que realice sea de mala calidad: "Cuando una obra parece estar bien, pero no lo está, no lo vas a saber hasta que pase el tiempo, y eso es un tremendo problema, porque hay que volver a arreglar".


Cómo protegerse
Para evitar estas situaciones, Juan José Ossa, director nacional del Sernac, cree que lo mejor es preferir empresas que cuenten con prestigio y sean reconocidas en su rubro. Nunca está de más llamar a ex clientes y ver resultados anteriores de la constructora. "El consumidor entrega su confianza a una firma, por lo que el llamado es a contratar servicios en el comercio establecido", dice.

El problema es que muchas veces se opta por lo más barato.

María Olivia Navarro, por ejemplo, prefirió un maestro "chasquilla", ya que representaba un ahorro de casi un millón de pesos respecto de las distintas alternativas de empresas formales, que bordeaban los 4,5 millones de pesos. "Al final ya eran para la risa las excusas que daba, pero tengo claro que el tema de los atrasos es un mal necesario si quieres ahorrar", señala.

Otra recomendación que hace el Sernac como forma de resguardarse es no pagar el total, sino que hacer abonos parciales de acuerdo a los avances. "Pasa mucho que van pidiendo plata, y llega un momento en que al cliente se le termina el presupuesto, y como no hay más, se van. Por lo mismo, uno debería pagar a contra trabajo", coincide Compan.

Según la experiencia de este arquitecto dedicado a la construcción desde hace casi una década, la mayoría de quienes contratan obras menores lo hacen mediante la modalidad de suma alzada; es decir, se fija un monto por una determinada obra, y se paga dicho valor, independiente de los costos adicionales que puedan existir. María Olivia Navarro lo hizo así, y adelantó el 40% para la compra de los materiales y el 60% lo pagó contra entrega.

La forma de pago, así como el plazo máximo de la obra, son condiciones que deberían quedar detalladas en un contrato, asegura el abogado Juan Carlos Valdivia. "En él es indispensable definir la forma legal que tiene cualquiera de las partes en caso de incumplimiento", agrega.

La falta de este tipo de documentos es uno de los principales errores que cometen las personas a la hora de embarcarse en una obra, cree Juan José Ossa. "Es una gran dificultad la informalidad con la que funciona este tipo de actividades. Debe existir un contrato o boleta de prestación de servicios que respalde lo acordado", dice.

Sin embargo, Rodrigo Compan cree que el contrato sirve de poco o nada en el día a día. "Es simplemente un papel que te entrega la posibilidad de acercarte a un abogado o a tribunales, pero tienes que estar dispuesto a demandar", dice.

Y son pocos los que recurren a los tribunales de justicia. "Hay que evitar judicializar el tema en razón de los costos y tiempos que ello demanda, además de un resultado incierto", advierte Juan Carlos Valdivia.

En esa misma línea, para el Sernac lo mejor es primero tratar de solucionar el problema con la otra parte y, en segunda instancia, recurrir a dicho organismo para que lo oriente en la búsqueda de una solución extrajudicial.

40% del valor del trabajo y obra es recomendable pagar al principio. El 60% restante se aconseja pagarlo una vez que la tarea esté terminada, para evitar problemas.

Artículo de María de los Ángeles Pattillo.
Fuente: Emol.com

   
         
         
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