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Bitácora Financiera - Contable
         
   

08.07.2013
La ética en la empresa
Es imprescindible preguntarse por la licitud de qué se produce y cómo se hace, y su efecto en las personas y el ambiente.


Más allá del negocio
Los seres humanos somos carenciados por naturaleza. Tenemos necesidades de la más diversa naturaleza que debemos buscar la forma de satisfacer, como el afecto familiar y la aceptación social por una parte, y los bienes y servicios que necesitamos para la vida, por otra.

Podemos entonces sostener que la actividad económica de una empresa -cuyo fin último sea satisfacer las necesidades de las personas y de las sociedades a través de la producción de estos bienes y servicios- tiene un fundamento antropológico.

Además, la empresa puede ser fuente de desarrollo integral para las personas que trabajan en ella, en la medida que su foco sea la persona misma, en su dignidad y riqueza, y no se limite a lo que esta hace y produce. Así entendida, la empresa es un lugar privilegiado de humanización y crecimiento de las personas.

Con estos dos ejemplos del actuar de una empresa (satisfacción de necesidades y fuente de trabajo) queda claro que lo que las empresas hagan o dejen de hacer impacta muy significativamente la vida de mucha gente. Vivimos y trabajamos en relación directa con muchas personas y ofrecemos el fruto de nuestro esfuerzo a muchas otras.


No son un apéndice de la sociedad
Las empresas no son una isla o un apéndice de la sociedad. Por el contrario, pueden hacer mucho por el bien de la sociedad, y tienen una enorme influencia sobre la vida de millones de personas. De aquí se deriva una gran responsabilidad para dueños y directivos, la que va mucho más allá de los límites de la compañía.

Una empresa que hace las cosas con corrección contribuye grandemente a la paz social, porque su actuar se percibe como justo y la paz es fruto de la justicia. Es una empresa que funda su actuar en la primacía de las personas por sobre las cosas, de los bienes espirituales por sobre los materiales, de la ética por sobre la técnica y de la familia por sobre el trabajo.


La iniciativa privada
Al mirar la realidad empresarial, se percibe que ella influye significativamente en el desarrollo del país y es fuente de muchas otras actividades en el ámbito técnico, académico, financiero, social y también cultural. Es por ello que al Estado le corresponde promover la iniciativa privada en el ámbito empresarial puesto que, debidamente orientada, contribuye al bien de las personas y al bien común.


Dimensión orientada al ser humano
Inevitablemente la actividad económica tiene una dimensión ética, dado que surge del ser humano y está orientada al ser humano. Es imprescindible, entonces, preguntarse por la licitud o ilicitud de lo que se produce, cómo se produce y qué efecto tiene esto que se produce en las personas y en el ambiente.

Son muchos los temas que es necesario observar, tales como:

1. Los énfasis del modelo económico: Hasta qué punto resulta lícito privilegiar la producción de bienes y servicios que no son de primera necesidad para las personas, cuando al mismo tiempo hay otros que no tienen lo básico para vivir.

2. Promoción del deseo de consumo: Hasta qué punto resulta lícita la promoción del consumo de bienes y servicios a través de los potentes medios de comunicación social, con el propósito de incrementar la utilidad de las empresas y mantener la ocupación de sus trabajadores.

3. Condiciones de producción de los bienes y servicios:Hasta qué punto lo que se produce y las condiciones en las que se desarrolla el trabajo y el trato son fuente de humanización de la persona o responden a criterios meramente utilitaristas.

4. Remuneración: Hasta qué punto, la remuneración percibida permite a las personas procurarse lo que requieren para vivir junto a sus familias.

5. Escasez: Hasta qué punto la distribución de los bienes que se producen, que nunca van a poder satisfacer toda la demanda, se hace no solo eficientemente desde un punto de vista económico y de mercado, sino también de acuerdo con criterios de justicia y adecuación social.

6. Distribución del bienestar-desigualdad: Hasta qué punto la actividad económica responde al bien común y el bienestar de toda la población, o beneficia preferentemente a algunos, limitando su impacto sobre la reducción de la desigualdad en la distribución de la riqueza en el país.

7. Políticas públicas: Hasta qué punto las políticas públicas en materia económica, vinculadas, por ejemplo, a la libertad de emprendimiento y al rol regulatorio del Estado, llevan grabada la dimensión ética.

Las empresas socialmente responsables no se limitan a perseguir la rentabilidad como único foco de su accionar. En la hora actual, el gran desafío de la empresa es conjugar su viabilidad económica con su preocupación por los grandes problemas de la sociedad.

La utilidad no es suficiente para medir el verdadero desempeño de una empresa. Importa lo que hace y cómo se hace. No cualquier forma de hacer empresa es buena.

La naturaleza de la empresa es simultáneamente económica y social. De allí que el lucro, como medida de su desempeño, sea insuficiente, porque ignora los muchos otros impactos sobre las vidas de las personas, como si genera trabajo de calidad, si es un buen lugar para las madres que trabajan, o si se preocupa de la comunidad y el medio ambiente. La calidad de una empresa se mide no solamente en razón de sus utilidades.

Esto no implica que el lucro sea malo. No hay nada incorrecto en que una empresa tenga una buena utilidad si cumple con la ley, remunera adecuadamente a sus trabajadores y entrega productos y servicios beneficiosos.

Debemos entender y aceptar que para que las empresas puedan mantenerse y crecer en el tiempo, necesitan ser sólidas desde un punto de vista económico y generar utilidades. Solo así su actuar va a beneficiar a muchas otras personas y a la sociedad toda.

Las empresas deben saber comunicar que son socialmente responsables y que contribuyen positivamente al bienestar de la sociedad y al cuidado del medio ambiente.


RSE o RE: ¿Responsabilidad social empresarial o del empresario?
El reconocimiento de la dimensión social en la labor empresarial ha llevado a que cada vez se le preste más atención a la llamada "Responsabilidad social Empresarial". Hoy, con mucha mayor agudeza que en el pasado, se ha visto el significativo rol que tiene la empresa al interior de la sociedad y el enorme influjo que tiene en las personas que allí trabajan, así como en muchas otras audiencias relevantes.

Es por ello que ha surgido este incipiente anhelo de comprender mejor el valor de la empresa, su quehacer en el desarrollo de las personas y su dimensión ética. Conceptos como la dignidad del trabajador y el respeto que merece, la capacitación, la seguridad en el trabajo y las condiciones de trabajo son términos que han ido tomando cada vez más fuerza por el reconocimiento de la dimensión ética del actuar empresarial. Preguntas como qué, dónde y cuánto producir, a quién vender, y cómo publicitar un cierto producto, son interrogantes que van mucho más allá de lo meramente económico. Temas como la incorporación de la mujer en el trabajo fuera del hogar, el equilibrio trabajo-familia, el cuidado de los recursos naturales y la preservación del ambiente para las generaciones futuras, el ejercicio de un liderazgo ético, la preocupación por la educación y la pobreza, y muchos otros, son cada vez más relevantes.

Dejando a un lado a quienes han entendido la Responsabilidad Social Empresarial como una mera estrategia de márketing, surge el verdadero sentido de lo que significa hacer empresa. Esta debe producir bienes y servicios que permitan que todos los hombres se beneficien con ellos, en todo sentido. Los bienes y productos de una empresa no pueden obtenerse a costa de atentar en contra de la dignidad de quien los produce y su entorno familiar, ni de quien los consume. La empresa debe ser respetuosa del ambiente y de quienes allí laboran, y las legítimas ganancias de los accionistas deben ser fruto del trabajo bien hecho, de la competencia leal y del reconocimiento de sentirse parte de un proyecto de país que aspire a la paz y a una auténtica democracia donde todos tengan igualdad de oportunidades.

Con este enfoque centrado en el actuar de la persona, mejor es hablar de Responsabilidad del Empresario más que de Responsabilidad de la Empresa. Ello es mucho más exigente pero mucho más desafiante que conformarse con respetar la ley o tener utilidades. La empresa, desde esta dinámica social y su responsabilidad, se comprende no tan solo como generadora de riqueza, de desarrollo, sino que también de cultura en favor del hombre y la sociedad.

Fuente: Emol.com

   
         
         
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