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Bitácora Financiera - Contable
         
   

30.10.2012
Fraude corporativo y sobrefacturación
Dado que se ha puesto de moda, aprovechemos para hablar del rol que juega la sobrefacturación en el contexto del fraude corporativo privado.


Artículo de Andrés Baytelman.
Fuente: Diario Financiero Online

Desde luego, es un esquema de fraude es sí mismo. La hipótesis básica: uno o más empleados de la empresa, está coludido con un tercero ajeno a la compañía -típicamente un proveedor- a quien la empresa víctima paga la factura sobredimensionada. La empresa paga de más, y ese exceso es repartido entre los coludidos (típicamente asociados al proceso de facturación). La factura puede simplemente ser hecha por mayor valor que el precio real de los productos; o bien, facturarse más de una vez por los mismos productos; o facturar mayor cantidad de mercancía que la realmente enviada a la compañía víctima. Las modalidades sobran. A su turno, esta sobrefacturación -como suele ocurrir en esta materia- va a requerir de otras fraudulencias, para prepararlo, perpetrarlo u ocultarlo. Así, la sobrefacturación por una cantidad mayor de mercancías va a generar un incremento ficticio de existencias en el inventario de la empresa víctima, y el o los perpetradores deben resolver este problema para no quedar expuestos, y para ello cuentan con varias opciones: involucrar al jefe de bodega en el fraude; intervenir y alterar los documentos que acompañan el ingreso de las especies en bodega; alterar los libros de existencias; incluso lo que se conoce como “Padding”: simplemente poner cajas ficticias en lugares remotos de la bodega, simulando ser las especies recibidas, y generalmente marcándolas como inhábiles para su uso o venta.

O bien, la sobrefacturación puede ser simplemente la forma de ocultar otro fraude, compensando con ella el faltante contable que éste produce. Por ejemplo, ventas subdeclaradas, falsos descuentos, pago a empresas “fantasma”, son todos esquemas que requieren compensar el desequilibrio contable que reflejarán los egresos fraudulentos; en otra línea ilustrativa, lo propio ocurre con egresos destinados al pago de sobornos. Si el fraude ha de ser ocultado, entonces es menester cubrir “el hoyo contable”.

Hoy, para cada uno de estos fraudes y sus diversas versiones, hay metodologías eficaces de prevención, detección y control. Algunos factores que suelen permitir su comisión es la falta de segregación de funciones, sistemas puramente formales de autorización de operaciones, ausencia de due diligence periódicos sobre el personal crítico, ausencia de evaluaciones de vulnerabilidad periódicas, políticas estáticas de movilidad del personal, incluso ausencia de medidas que pueden parecer exóticas, como la obligatoriedad de vacaciones anuales. 

Estos esquemas fraudulentos son cosa cotidiana en las empresas; la mayoría de ellos, incluso siendo sospechados, pasa en general inadvertido a la administración; sin la actual especialización profesional en fraude, los controles internos han probado una capacidad limitada para su prevención, detección y control; lo anterior, aun cuando el costo del fraude corporativo es multimillonario. Es imprescindible reconocer de una vez la necesidad de especialización profesional en la prevención y control del fraude y la corrupción.

Artículo de Andrés Baytelman.
Fuente: Diario Financiero Online

   
         
         
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