El rearme de Transbank ante el inminente fin de su cuasimonopolio

Un cambio crucial en el modelo de negocios de medios de pago se iniciará el 1 de abril. Santander y su parque de tarjetas de crédito, primeramente a través de Transbank, comenzará a operar bajo el nuevo esquema de “cuatro partes”, en el cual se cambia el patrón de pagos entre los bancos y la red de adquirencia, donde las marcas de tarjetas, como MasterCard, Visa y American Express, pasarán a tener un rol más activo y se prevé que en un futuro cercano las tarifas que paga el comercio por operaciones con tarjeta cambiarán. Se estima que el último trimestre las tarjetas de débito de Santander se sumarán al nuevo modelo.

Doce bancos que operan a nivel local son los dueños de Transbank, sociedad de apoyo al giro de estas entidades, creada hace 30 años y que se encarga de llevar a cabo la delegación conjunta de la red de adquirencia del parque de tarjetas de crédito y débito de todo el país.

A fines del año pasado, Santander provocó un terremoto en la industria, dado que anunció su intención de salir de esta sociedad, de la cual tiene un 25% de la propiedad que hoy está a la venta, para poder independizarse, con miras a personalizar más sus productos y ofertas para sus tarjetahabientes. Lo anterior se dio tras la recomendación normativa que hizo el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC) en 2017, donde instó a que se acabara la delegación conjunta de los bancos en esta materia. Por ahora, Santander continuaría operando a través de Transbank, pero bajo un nuevo modelo de cuatro partes.

Transbank tiene casi el 100% del mercado de adquirencia, es decir, de la afiliación de establecimientos comerciales para que acepten las tarjetas de crédito y débito, para lo cual le proveen de los terminales de puntos de venta (POS) a cambio de una comisión, conocida en la industria como “merchant discount”, que es diferenciada por rubro, tipo de tarjeta y si la transacción es presencial (vía máquina POS) o no presencial (online). Además, este tarifario está regulado por el TDLC. Hoy, la totalidad de esta comisión (que promedia en transacciones de crédito un 1,45% y en débito 0,96%), Transbank se la pasa a los bancos y, a su vez, les cobra a estos unos $ 70 por transacción.

Con un modelo de cuatro partes, Transbank se va a quedar con la comisión que le cobre al comercio. Asimismo, esta firma ya no les va a cobrar a los bancos, sino que les pagará una tasa de intercambio fijada por las marcas de tarjetas.

Las opciones que están en juego

A Transbank y a los bancos les acuciaba conocer las tasas de intercambio para poder hacer sus cálculos y saber si, en el corto o mediano plazo, podrán cambiar la tarifa que se le cobra al comercio. Y esta semana se resolvió por completo el enigma, dado que MasterCard publicó sus tasas (que en crédito promedian entre 1,2% y 1,5%, y en débito entre 0,6% y 0,75%), que se sumaron a las que dio a conocer Visa hace un par de meses.

Con estas nuevas tasas, los márgenes para Transbank quedan, de momento, más estrechos. Porque apenas empiece a funcionar el modelo de cuatro partes, la firma adquirente les tendrá que traspasar a los emisores la tasa de intercambio y quedarse con el merchant discount actual y no le puede traspasar este mayor costo al comercio, porque hay un plan de autorregulación de precios vigente estipulado con las autoridades de libre competencia.

A su vez, Transbank no puede presentar un nuevo plan de autorregulación para actualizar las tarifas al comercio o merchant discount en función del nuevo modelo de cuatro partes, dado que hay un dictamen del TDLC -actualmente judicializado por Transbank en la Corte Suprema- que ordena a la empresa a fijar un nuevo plan de autorregulación de precios, pero el pronunciamiento regulatorio es anterior a las nuevas tasas de intercambio que cambian el modelo en el sistema.

Fuentes de la industria creen que la autoridad, ya sea el TDLC o el Banco Central, tendrán que impulsar un nuevo plan de autorregulación tarifario para Transbank basado en las nuevas tasas de intercambio que fijaron las marcas de tarjetas, o bien, regular directamente las tasas que propusieron estas firmas internacionales.

Comercio electrónico sería el más afectado

Fuentes de la industria aseguran que, a la luz de las nuevas tasas de intercambio que plantean Visa y MasterCard, los rubros que no serían mayormente afectados por las nuevas tasas de intercambio una vez que comiencen a funcionar íntegramente bajo un modelo de cuatro partes serían los medianos y pequeños comercios. Mismas fuentes advierten que el sector más afectado sería el que funciona con operaciones no presenciales, o sea, el comercio electrónico. Esto, porque las operaciones de este segmento funcionan con las tasas de intercambio de la banda más alta o cara, por los mayores riesgos de fraudes cibernéticos.

Todos estos cambios no implicarán modificaciones para los usuarios de las tarjetas en un principio, tampoco para el comercio, dado que aún no cambia la tarificación del merchant discount. Los afectados son Transbank y las marcas de tarjetas, que ahora harán parte del trabajo que la firma adquirente de los bancos hacía sola. Santander podría hacer la adquirencia directamente, como en Brasil o España. En otras partes del mundo tienen socios estratégicos, como en algunos países europeos. A veces son socios mayoritarios, otras minoritarios, pero siempre el partner le aporta tecnología y capital.

Apertura en Bolsa a la vista

Pese a todos los cambios en estos medios de pago, estos siguen siendo un negocio que en Chile crece entre 15% y 20% al año, lo que es mirado con buenos ojos por otros inversionistas, que no han querido entrar al mercado chileno por el cuasimonopolio de Transbank y porque el modelo de cuatro partes aún no está instaurado.

Transbank es una sociedad de apoyo al giro bancario, por lo que legalmente solo los bancos pueden ser parte de su sociedad. Sin embargo, hace más de un año y medio que hay planes internos de abrir la compañía a otros accionistas. Incluso listarla en Bolsa, lo que se ha conversado a nivel de directorio. De hecho, bancos de inversión han golpeado la puerta de la empresa para liderar su eventual apertura, que podría ver la luz a partir de 2020.

Para que este plan se pueda concretar, un primer paso sería cambiar la categoría de la empresa de sociedad de apoyo al giro, cosa que tendría que ser aprobada por el regulador, previa petición de los accionistas o bancos. Además, otro cambio normativo que se tendría que impulsar para que los bancos puedan seguir en la propiedad de Transbank en caso de que se abra en Bolsa es que se les permita tener acciones en sociedades anónimas como esta, cosa que hoy no está permitida.

La firma de los bancos ya tiene valorizaciones económicas. Son varias y distintas, pues dependen de las tasas de intercambio, que acaban de publicarse, pero también de los merchant discount, que podrían cambiar. Por lo anterior, las valorizaciones rondan entre US$ 350 millones en el escenario más negativo, y US$ 1.300 millones en uno positivo, señalan fuentes enteradas de las cifras.

Por estas semanas, Transbank afinará su valorización y preparará su puesta en marcha para el modelo de cuatro partes. En tanto, los bancos también se prepararán para migrar hacia este nuevo esquema. Una vez que esté todo andando, los accionistas de Transbank tendrán varios caminos para escoger: alinearse para iniciar una apertura en Bolsa y pedir los cambios regulatorios necesarios para ello, seguir la senda de Santander y salirse de Transbank para iniciar su propia adquirencia o continuarla a través de otra firma.

Más de 10 interesados por parte del Santander

Al ser consultado por el proceso de venta del 25% que tiene Santander en Transbank, Guillermo Tagle, presidente en Chile de Credicorp Capital, entidad que asesora al banco español en esta enajenación, devela que “han llegado muchos interesados a preguntar, por lo menos 10, desde locales hasta empresas que operan a nivel mundial. A algunos les interesaría comprarles a todos los bancos y hacer una operación distinta, mientras a otros asociarse con algunos bancos”. Agrega que actores mundiales de la industria de medios de pago y fondos de capital privado especializados están interesados, pero dice que están esperando a ver cómo decanta la puesta en marcha del modelo de cuatro partes con Santander como “outsider” durante este año.

Javier Etcheberry, presidente y socio de Multicaja, firma competidora de Transbank, asevera que “todas las empresas mundiales de la industria están rondando hace rato en Chile”. Y esperan que a fin de año, cuando se haya perfeccionado el modelo de cuatro partes y haya competencia de verdad, pueda entrar cualquiera. “Nosotros siempre hemos estado viendo estas opciones, pero nadie quiere hacer nada hasta que no haya verdadera competencia en Chile”.

Artículo de Juan Manuel Villagrán

Fuente:  La Tercera

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