El impacto de la integración tributaria en los salarios

Frustración dice sentir el académico de la Universidad del Desarrollo, Álvaro Donoso, por cómo se ha desarrollo el debate tributario.

El investigador del Centro de Investigación de Empresa y Sociedad (CIES) de la Facultad de Economía y Negocios de esa casa de estudios, señala que no se ha logrado entender el carácter progresivo de la integración tributaria y el impacto regresivo que tiene en una economía pequeña y abierta como la chilena, el aumento de los impuestos corporativos.

“El mayor énfasis es puesto en la incidencia del impuesto a los ingresos corporativos en una economía en desarrollo, pequeña y abierta, porque son tan pocos los economistas que han llegado a entender la naturaleza fuertemente regresiva del impuesto a las corporaciones en tales economías. La solución sugerida es mantener la estructura de impuesto a los ingresos corporativos, pero mitigar sus efectos a través de la integración con el impuesto a los ingresos personales”.

Esta cita es de un paper de 2003 de Arnold Harberger -considerado el padre de los Chicago Boys chilenos-, y fue usada como introducción para el documento “Integración Tributaria: ¿Regresiva o Progresiva?”, publicado por Donoso en la UDD y que luego se tradujo en un paper de la serie Debates Públicos de la misma universidad, que se publicó esta semana.

La idea de Harberger es recogida por Donoso justamente para dar pie a la discusión sobre los efectos de los impuestos a las rentas de capital. El académico afirma que, en una economía integrada al mundo, con movilidad de capitales, los impuestos a las rentas provenientes de este factor productivo los terminan pagando los trabajadores a través de menores remuneraciones, consecuencia de la menor acumulación de capital que se produce en la economía nacional.

Ese es justamente el caso de la economía chilena, que es pequeña e integrada al resto del mundo. Así, en este escenario, cambios en los impuestos se terminan traspasando al mercado del trabajo, ya que las empresas, buscando lograr siempre un cierto retorno después de impuestos en sus inversiones, terminan dejando de invertir en el país y sacando capitales a otras economías, reduciendo el nivel de producción de la economía y de los salarios. Donoso indica que en 2009 el stock de inversión directa, de chilenos en el sector industrial manufacturero de otros países, era inferior al stock de inversión directa, de extranjeros en Chile, también en nuestro sector industrial manufacturero.

Ocho años después, tras alzas persistentes de impuestos en Chile, a partir de 2010, la relación era al revés. Lo invertido por chilenos en la industria manufacturera de otros países en 2017 era 44% más que lo invertido por extranjeros en la industria manufacturera chilena. “Si no corregimos la tributación del capital seguiremos invirtiendo afuera, retardando el crecimiento en Chile, con costos para los trabajadores chilenos”, afirma.

De hecho, Donoso recuerda al Premio Nobel escocés, James Mirrlees -fallecido en agosto del año pasado-, quien también planteó que “con movilidad perfecta de capitales la incidencia efectiva del impuesto es completamente trasladada desde los dueños del capital hacia los dueños de recursos que son menos móviles. Con trabajo inmóvil…el impuesto al ingreso del capital probablemente será soportado por los trabajadores domésticos”.

Donoso calculó la tasa de tributación total sobre los ingresos de capital en Chile, bajo los regímenes tributarios de los últimos gobiernos, en base a diversos niveles de ingreso y retiro de utilidades de los inversionistas.

Ahí, el académico muestra que en la actualidad, entre el IVA, la tasa de primera categoría de 27%, integración parcial y el Impuesto Global Complementario a una tasa de 35% en las rentas más altas, se acumula una reducción total en el retorno al capital en la economía chilena que alcanza al 30%-31%, cuando el cálculo se hace sobre la base de los inversionistas de rentas altas y que retiran entre el 30% y el 50% de las utilidades, que el académico considera como quienes mejor representan a quienes toman las decisiones de inversión relevantes en la economía.

Este peso de los impuestos sobre el capital sería unos 3 puntos porcentuales mayor que en el régimen anterior (20% de primera categoría, integrado, y 40%de global complementario).
Este cambio, realizado en la reforma tributaria del gobierno anterior, habría tenido un impacto en remuneraciones reales en el rango entre 5,6% y 5,2% (ver tabla), lo que da cuenta “que se ha estado siguiendo el camino equivocado en materia tributaria, con efectos regresivos significativos y con impacto severo en la inversión y el crecimiento”, dice Donoso.

El economista calcula que la integración del sistema, incluida en el proyecto tributario que se discute en el Congreso, retrotraería parte de los efectos negativos de la reforma anterior. Así, manteniendo las tasas actuales de los impuestos corporativos y personales, pero con 100% de integración, la tributación total sobre ingresos del capital (IVA, 1ª Categoría y Global Complementario) se reduciría a niveles de entre 28% y 29% del retorno antes de impuestos del capital, cuando el cálculo vuelve a efectuarse para inversionistas de ingresos altos, que retiran entre 30% y 50% de las utilidades. Esta menor tributación, a través de mayor inversión, se traduciría en alzas en las remuneraciones reales promedio en el país en el rango de 2,5% a 4,2%.

De esta forma, si bien es cierto que la integración es considerada por algunos sectores como “regresiva”, ya que alivia la carga de los contribuyentes que obtienen ingresos del capital, que, en mayor proporción son personas de ingresos altos, ese análisis deja de lado los efectos que tiene sobre el resto de la economía, en especial sobre el crecimiento de la actividad y los salarios: el impacto final de los impuestos al capital lo terminan pagando los trabajadores.

Por lo tanto, “la integración tributaria plena que contempla la reforma tributaria, en contra de lo que algunos sostienen, es muy progresiva, por su efecto beneficioso para la inversión, el empleo y las remuneraciones reales de los trabajadores”, afirma Donoso.

El académico critica que técnicos de oposición no hagan ver esos efectos y que el propio gobierno no haya lograda instalar esta idea y defenderla, ya que esto, dice Donoso, es teoría económica básica.

El académico, ex director del Instituto de Economía de la PUC, exministro y exdirector en el FMI, va más allá, y puntualiza que, si se logra entender lo planteado, se puede avanzar en modelos más innovadores para reducir sustancialmente la tasa de tributación sobre el capital, como, por ejemplo, que la tasa se aplique sobre el flujo de caja de las firmas, en vez de sobre las utilidades, lo que generaría una especie de depreciación instantánea para todos los gastos de inversión de las empresas.

Según cálculos de Donoso, “el efecto sería poner a la economía en marcha hacia remuneraciones 20% a 25% más altas, y con una expansión en exceso del 30% en el tamaño del sector industrial manufacturero”. Hay muchas modalidades, que requieren diseño macro y de formas alternativas de recaudación, dice, pero se trata de que, “con el enfoque correcto, se abre un mundo de posibilidades para el país y sus trabajadores”.

Rodrigo Cárdenas

Fuente:  La Tercera

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