Depreciación Acelerada: Un Real Incentivo a la Inversión

La señora Patricia tiene un pequeño restaurante de comida rápida en Talca. Para el próximo año está pensando vender empanadas, por lo que comprará un horno que cuesta $1 millón, dura un año, y le generará ingresos netos de $1,3 millones, es decir, una utilidad de $300 mil y una rentabilidad sobre la inversión, antes de impuestos, de 30%.

La señora Patricia está en el régimen de renta atribuida y, como no le ha ido nada de mal, está en el tramo de Global Complementario con tasa marginal de 20%. La utilidad tributable, después de depreciar el horno, será de $300 mil, por lo que deberá pagar un impuesto de $60 mil, quedándole una utilidad neta de impuestos de $240 mil. Es decir, por culpa del impuesto, la rentabilidad de su negocio baja de 30% a 24%.

Supongamos ahora que existe la posibilidad de depreciar instantáneamente el horno. En ese caso, la señora Patricia podrá descontar de sus ingresos de este año una depreciación de $1 millón, lo que le producirá un ahorro tributario de $200 mil. O sea, su inversión neta ya no es $1 millón, sino sólo $800 mil. Al año siguiente, recibirá de la venta de empanadas un ingreso neto de $1,3 millones, que será igual a su utilidad tributable, pues el horno fue depreciado el año anterior. Deberá pagar, por lo tanto, un impuesto del 20% sobre $1,3 millones, esto es, $260 mil. Por lo tanto, el próximo año recibirá un flujo de caja de $1.040.000, resultado de restar el impuesto de $260 mil a su ingreso neto de $1,3 millones. En síntesis, la señora Patricia realizará este año una inversión neta de $800 mil para recibir el próximo $1.040.000, obteniendo de esta forma un flujo neto de $240 mil, que equivale a una rentabilidad sobre la inversión de 30%, ¡exactamente igual a la que habría tenido si no existiera impuesto a la renta!

El ejemplo anterior ilustra cómo, por la vía de los incentivos tributarios, una tasa nominal de impuesto a la renta de 20% puede ser equivalente a una tasa de 0%, para quien toma decisiones de inversión. Me parece que este tema es importante, en momentos en que se discute la necesidad de bajar los impuestos usando como único argumento la comparación de tasas nominales entre países.

En este artículo quiero concentrarme en la depreciación, pero no puedo dejar de mencionar que la comparación entre países de las tasas nominales de impuestos a las empresas tiene otros errores aún más significativos que la consideración de los incentivos tributarios. El primero, es que para los inversionistas lo relevante es la tasa global de impuesto a la renta, que incluye tanto el impuesto que pagan las empresas como el que soportan los inversionistas. El segundo, es que esa comparación no considera que en Chile el impuesto a las empresas se recupera, totalmente en el régimen atribuido y parcialmente en el semi integrado, en los impuestos personales. Aparte de Chile, sólo Australia, Canadá y Nueva Zelanda tienen un sistema similar. Los demás países tienen los llamados sistemas clásicos o duales, con doble tributación de las rentas empresariales. La OCDE hace el cálculo correcto en una tabla que muestra la tasa de impuesto total que soportan los dividendos de una sociedad anónima en los distintos países, la que se puede ven en el siguiente enlace.

Volviendo a la depreciación, Chile siempre ha tenido depreciaciones bastante aceleradas para fines tributarios. Para muchos activos, la vida útil normal que fija impuestos internos es menor que la vida útil económica. Pero, además, en el N° 5 del artículo 31 de la LIR, se establece un incentivo de depreciación acelerada, que permite llevar a gasto la inversión en activos fijos considerando una vida útil igual a un tercio de la normal.

Por su parte, la Reforma Tributaria creó un nuevo numeral 5 bis, en el artículo 31, que permite a las empresas con ingresos anuales inferiores a 25.000 UF (unos $670 millones) depreciar todos los activos fijos en un año, es decir, de forma casi instantánea; y a las empresas con ventas inferiores a 100.000 UF (uno $2.700 millones), permite depreciar los activos fijos adquiridos nuevos o importados considerando una vida útil igual a un décimo de la vida útil normal.

Por otro lado, el artículo 33 bis dispone que las empresas con ingresos anuales inferiores a 25.000 UF podrán rebajar del Impuesto de Primera Categoría el equivalente al 6% del valor de los activos fijos adquiridos nuevos, construidos o arrendados con opción de compra, con un tope de 500 UTM. Las empresas con ventas superiores a 25.000 UF también tienen derecho a este crédito, con una tasa entre 4% y 6% si sus ingresos son inferiores a 100.000 UF y 4% si exceden de 100.000 UF.

Es importante notar que, si la señora Patricia usara el crédito por compras de activo fijo, la rentabilidad de su nuevo emprendimiento sería mayor a la que obtendría si no existiera Impuesto a la Renta. Es decir, para ella el impuesto a la renta operaría como un subsidio a la inversión.

Adicionalmente, en Chile las operaciones de leasing financiero tienen un trato bastante favorable frente al impuesto a la renta. Para fines impositivos, no se aplica el principio de la “esencia sobre la forma” que se usa en la contabilidad financiera, según el cual un activo comprado mediante un contrato de leasing se considera como un activo de la empresa, y se somete a depreciación. Para fines impositivos, estamos frente a un contrato de arriendo, por lo que cada cuota puede ser deducida como gasto, excepto la última, que se considera como el costo de adquisición del bien. Eso significa que el valor de adquisición del activo fijo se lleva a gasto prácticamente en el número períodos en que el contrato esté vigente, lo cual puede equivaler a una depreciación súper acelerada. Más aun, si lo que se compra es un bien inmueble, el leasing financiero permite llevar a gasto incluso el valor del terreno, que como sabemos no es un activo depreciable bajo las normas de contabilidad financiera.

Es decir, nuestra legislación tributaria dispone de varios incentivos que permiten llevar a gasto aceleradamente las inversiones, lo que sin duda se traduce en una menor carga impositiva de las inversiones. Intentaré llevar esto a números y compararlos con los de algunos países de la región. Comencemos comparando las tasas de depreciación de los activos fijos. En la tabla siguiente se comparan las vidas útiles de distintas familias de activos fijos en Argentina, Colombia, México, Perú y Chile. En el caso de nuestro país he puesto los distintos regímenes de depreciación. En los demás países el régimen de depreciación es único.

Como se ve, en Chile las depreciaciones son bastante más aceleradas que en los demás países, incluso con la depreciación acelerada del número 5 del artículo 31, que es la menos beneficiosa.

Familia de Activos

Vida útil Tributaria

Chile

Perú

Colombia

Argentina

México

Acelerada Art. 31, N° 5

Acelerada Art. 31, N° 5 bis, inc. 2

Acelerada Art. 31, N° 5 bis, inc. 1

Edificios

16

5

1

20

45

50

20

Plantas y equipos

5

1

1

10

10

10

10

Equipamiento de tecnología de la información

2

1

1

4

5

5

3,3

Instalaciones fijas y accesorios

3

1

1

10

10

10

10

Vehículos de motor

2

1

1

5

10

5

4

Mejoras en bienes arrendados

3

1

1

10

10

10

10

Pero es interesante evaluar qué impactos concretos tienen estos beneficios en la rentabilidad de un proyecto de inversión, y cómo se compara esa rentabilidad con las que tendría el mismo proyecto en los demás países.

Para hacer esta evaluación, supondré un proyecto marginal que requiere una inversión en activo fijo de $1 millón y en capital de trabajo de $100 mil. La inversión en activo fijo se distribuye igual que en el promedio de las sociedades anónimas abiertas del rubro comercio (17% terrenos, 34% edificios, 16% planta y equipos, 4% equipos de tecnología de información, 20% instalaciones y 8% mejoras en bienes arrendados). Esta inversión genera un resultado operacional, antes de depreciación e impuestos, de $200 mil anuales. Los dueños reinvierten los flujos de caja hasta el final del proyecto, momento en que se retiran las utilidades y se gravan con la tasa marginal máxima de 35%.

Los resultados de la simulación se muestran en la tabla siguiente, con las distintas combinaciones posibles de régimen tributario (columna 1) y régimen de depreciación (columna 2). Como regímenes tributarios hemos considerado, en primer lugar, la alternativa teórica en la cual no existen impuestos. Luego, el régimen de renta atribuida y el régimen semi integrado. Por último, hemos considerado una cuarta alternativa, que es el régimen semi integrado que aplica para los inversionistas extranjeros que provienen de un país con el cual Chile tiene convenio para evitar la doble tributación, caso en el cual se admite integración completa, esto es, rebaja del cien por ciento del crédito de primera categoría.

En cuanto a los regímenes de depreciación (columna 2) hemos simulado, en primer lugar, la depreciación económica, suponiendo que esta queda bien representada por las vidas útiles normales que ha fijado el SII. Luego, las tres alternativas de aceleración que permite la ley: un tercio de la vida útil normal, un décimo de la vida útil normal y depreciación en un año.

En la columna 3 se muestra la Tasa Interna de Retorno (TIR) de nuestro proyecto, que representa su rentabilidad promedio. Si no existieran impuestos, nuestro proyecto tendría una rentabilidad promedio de 15,7%. Si se aplicara depreciación económica, esta rentabilidad caería a 10,2% bajo el régimen de renta atribuida, y a 9,5% bajo el régimen semi integrado. Sin embargo, al aplicar los regímenes de depreciación acelerada, las rentabilidades son más altas, llegando a 12,7% en el régimen de renta atribuida con depreciación en un año y a 11,3% en el régimen semi integrado con depreciación en un año.

En la columna 4 se muestra la tasa de tributación efectiva, que se calcula como la diferencia entre la TIR antes y después de impuestos, dividida por la TIR antes de impuestos. Con el régimen de renta atribuida, bajo el supuesto de depreciación económica, esta tasa es de 35%, similar a la tasa legal. Sin embargo, al usar depreciación acelerada, la tasa efectiva se reduce considerablemente, a 29% con depreciación de 1/3, 23% con depreciación de 1/10 y 20% con depreciación en 1 año. A su vez, con el régimen semi integrado, bajo el supuesto de depreciación económica, la tasa efectiva de tributación es 40%, algo inferior a la tasa legal de 44,45%. Al aplicar los regímenes de depreciación acelerada, ésta se reduce en forma importante, a 35%, 30% y 28%. En el caso de un inversionista extranjero residente en un país con convenio, a quien se le permite usar como crédito el cien por ciento del impuesto de primera categoría, la tasa efectiva de tributación es de un 28%.

Otra forma de ilustrar la relevancia de los regímenes acelerados de depreciación es calculando la tasa marginal máxima equivalente, la que se muestra en la columna 5. Esta tasa surge de responder lo siguiente: si el único régimen de depreciación posible fuera la depreciación normal o económica ¿cuánto habría que bajar la tasa marginal máxima del Global Complementario, actualmente de 35%, para lograr la misma rentabilidad promedio que se obtiene con cada régimen de depreciación acelerada? Bajo el régimen de renta atribuida, habría que bajarla a 29% para equiparar el régimen de depreciación en un tercio, a 22% para igualar el régimen de depreciación de un décimo y a 18% para la depreciación en un año. Bajo el régimen semi integrado, la tasa marginal máxima debería ser bajada a 29%, 21% o 18%, para igualar el impacto que produce cada régimen de depreciación. Tratándose de un inversionista extranjero residente en un país con convenio, la tasa equivalente es de un 28%.

Régimen Tributario

(1)

Depreciación

(2)

Rentabilidad Promedio (TIR)

(3)

Tasa de Tributación Efectiva

(4)

Tasa Marginal Máxima Equivalente

(5)

Sin impuestos

15,7%

Atribuido

Económica

10,2%

35%

35%

1/3

11,1%

29%

29%

1/10

12,2%

23%

22%

1 año

12,7%

20%

18%

Semi Integrado

Económica

9,5%

40%

35%

1/3

10,2%

35%

29%

1/10

11,0%

30%

21%

1 año

11,3%

28%

18%

Semi Integrado
No residente en país con convenio

1/3

11,3%

28%

28%

Es también interesante evaluar el mismo proyecto de inversión bajo la legislación de otros países. He realizado dicha evaluación para cuatro países de la región: Argentina, Colombia, México y Perú; considerando los distintos impuestos que afectan a las empresas y los regímenes de depreciación que existen en cada país. Los resultados se muestran en la tabla siguiente. La conclusión es clara: en los cuatro países el proyecto obtiene rentabilidades inferiores y tasas efectivas de tributación superiores a las obtenidas en Chile.

País

Rentabilidad Promedio (TIR)

Tasa de Tributación Efectiva

Argentina

2,4%

85%

Colombia

6,3%

60%

México

9,5%

39%

Perú

10,1%

36%

El análisis anterior da cuenta de la importancia de la depreciación acelerada como incentivo a la inversión, que por lo demás es superior en todo sentido a otros beneficios, como las exenciones o las tasas reducidas sobre las utilidades retenidas, al estilo del derogado FUT. Pero, además, permite entender con claridad que sacar conclusiones de política tributaria a partir de una simple comparación de tasas nominales entre países resulta absolutamente rudimentario y precipitado.

Michel Jorratt Socio y Director Transtecnia

Artículo de Michel Jorratt
Michel Jorrat Socio y Director Transtecnia
Ingeniero Civil Industrial con Magíster en Ingeniería Industrial de la Universidad de Chile, desempeñándose como Consultor Internacional en Política y Administración Tributaria.

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