“No es sano que cada gobierno parta por su propia reforma tributaria sin siquiera evaluar la anterior”

Aunque habla en plural cuando dice “oposición”, Eduardo Engel no está jugando un rol en la coordinación técnica que esta semana logró armar la oposición para rechazar en conjunto la reforma tributaria propuesta por el gobierno. “Me llamaron, pero sentí que no era necesario, sabiendo que iría un montón de otros economistas muy buenos”, dice el académico de Economía de la U. de Chile. En el último tiempo se ha volcado a sus investigaciones con Ronnie Fischer y Alex Galétovic, que ahora estudian y sacan lecciones del caso Odebrecht en toda América Latina. También está armando con otros investigadores transversales, como Luis Cordero de Espacio Público -el think tank que Engel presidió- y Bettina Horst de LyD, un nuevo grupo anticorrupción 2.0.

Partidario de la reforma de Bachelet, de aumentar la carga tributaria y de reducir la evasión, es poco, por no decir nada, lo que rescata de la propuesta de Piñera. “No veo nada que me entusiasme”, señala el economista de centroizquierda, asegurando que el proyecto no se trata de una “modernización, “sino nuevamente de un cambio estructural importante del sistema tributario, y tengo cierta preocupación”.

-¿No está de acuerdo con el ministro de Hacienda en qué el proyecto impulsará la inversión y el crecimiento, que cayeron durante el gobierno de Bachelet?

“Lo más probable es que este proyecto reduzca la recaudación, se traduzca en que las personas de más altos ingresos volvamos a pagar menos y volvamos a tener mucho más elusión. Tres objetivos que debilitan lo que la mayoría de la ciudadanía valoró de la reforma de Bachelet”.

-¿Por qué no le da ningún crédito a los cálculos que hace el gobierno? El informe financiero no solo afirma que la rebaja está compensada, sino que incluso habría superávit.

“En países desarrollados, el informe financiero no lo hace el Ejecutivo. Hace años propongo crear el equivalente al Congressional Budget Office, de Estados Unidos, o el que hay en Reino Unido, Corea u Holanda. Es una institución estatal con grados de autonomía del Ejecutivo, porque es urgente que en discusiones como esta tengamos estimaciones compartidas por todos. El Ministerio de Hacienda, el SII, la Dirección de Presupuestos deberían hacer pública la metodología, porque el informe financiero de esta reforma adjudica una capacidad de recaudación a la boleta electrónica que cuesta creer”.

-¿No le cree al informe que estima que la boleta electrónica bajaría el no pago del IVA?

“La estimación de evasión del IVA fluctúa demasiado como para hacerla creíble, hay un gran margen de error; por lo tanto, veo limitada la capacidad de reducirla mediante la boleta electrónica. La boleta electrónica claramente no la pagan mayoritariamente los sectores de más altos ingresos”.

-¿Cree que el gran “nudo” será cómo compensar la menor recaudación que significa reintegrar el sistema?

“Es uno. Otro importante es por qué poner término a la Norma Antielusión. Mi intuición es que puede reducir de manera importante la recaudación. El sistema judicial chileno dificulta perseguir a quien elude. En Estados Unidos, si alguien hace un cambio en la estructura societaria y no puede justificarlo claramente, la reducción tributaria se declara ilegal. La elusión ha sido históricamente importante en Chile, aquí se debilita nuevamente al SII y se facilita la elusión”.

-El ministro Larraín sostiene que la fiscalización no se debilita, que se aclaran los gastos, se reduce la discrecionalidad del SII, y que con el “Defensor del Contribuyente” se busca disminuir la asimetría .

“Los cambios a la Norma General Antielusión pueden terminar reduciendo la recaudación. Y respecto al Defensor del Contribuyente, puede ser positivo si se focaliza en los contribuyentes más pequeños. De otra manera, no hace más que contribuir a la elusión y evasión. Si se quiere mantener equilibrios, si hay preocupación porque el SII tiene poderes importantes, quizás haya que darle más autonomía”.

“Las granjerías a las empresas pequeñas generan incentivos para no crecer o crecer lentamente”

-¿Cuáles cree usted que habrían sido mejores formas de compensar la rebaja que contiene el proyecto?

“El Gobierno se metió en un zapato chino, prometió esta reforma tributaria y menores impuestos para las empresas como algo crucial y cumplió parte de la promesa, porque finalmente no incluyó la baja de la tasa corporativa. Por otra parte, hay una situación fiscal apretada y un país que está en crecimiento; como todos sabemos, lo que uno paga en impuestos como fracción del PIB va aumentando a medida que los países crecen”.

-¿No veía necesario simplificar la tributación, si comparte que mantener dos sistemas es complicado?

“Creo que es mejor un sistema solo integrado o solo desintegrado. Las dos opciones tienen problemas. Prefiero la desintegrada y entiendo que otros prefieran la integrada, pero no me queda claro que eso justifique una reforma tributaria como la que se propone”.

-¿Rescata algo del proyecto del gobierno o simplemente no habría tocado el tema tributario?

“No veo nada que me entusiasme. Habría esperado uno o dos años para que la reforma esté en régimen y evaluarla”.

-¿Aunque haya recaudado menos de lo esperado hasta ahora?

“¿Hay cifras de cuánto está pagando distinta gente en Chile? ¿De cómo se está distribuyendo la carga tributaria? ¿De cuántos impuestos vienen de las empresas grandes y cuántos de las medianas y chicas? Quizás existen esas cifras, pero no las conocemos. Si el problema es que la reforma recaudó menos, esta propuesta recaudará aún menos o, al menos, no es convincente en esa dirección. Con un Congreso adverso, esta reforma tributaria va a requerir que el Gobierno se juegue un montón de capital político y no me parece que sea una prioridad. Si logra los 6 votos ofreciendo cosas a los regionalistas, tampoco sube la vara en la calidad de las políticas públicas. No es sano que cada gobierno parta por su propia reforma tributaria sin siquiera evaluar la anterior. Comparto la importancia de enfatizar el crecimiento económico, pero centrarse en beneficiar a las pymes apunta exactamente en contra”.

-¿Por qué?

“Las granjerías a las empresas pequeñas generan incentivos para no crecer o crecer lentamente para mantenerse como pymes y eso impacta en el crecimiento. Uno quiere que de esas pequeñas nazcan las grandes empresas del país y no se logra dándoles tratos tributarios especiales”.

-¿No lo convence el ministro Larraín cuando afirma que la integración favorece a las 150.000 pymes que venden bajo las 150.000 UF?

“La mayoría de las pymes está en el régimen atribuido y, por lo tanto, es una situación distinta a la que tiene en cuenta el Ministro. Sería interesante que den los volúmenes de ventas de las empresas que están en los dos regímenes, se hagan los cálculos y se muestre cuál sería el impacto”.

-El presidente de la Sofofa propone seguir a la OCDE, donde todos los países han bajado sus impuestos.

“Esa comparación no es correcta, porque el punto de partida es otro que el de Chile. No es correcto comparar un sistema integrado con uno desintegrado. La reforma no está centrada en simplificar el sistema tributario, reduce los impuestos en una cifra importante al reintegrar y hay dudas fundadas si se compensa (…) Los problemas técnicos debilitaron la propuesta del gobierno anterior y les dio la excusa perfecta a personas que no querían pagar más impuestos”.

-¿Fue un error de este gobierno no incluir un alza al global complementario, como estaba antes, para hacer más viable el proyecto?

“Escuchando a los voceros del gobierno, partiendo por el ministro de Hacienda, pareciera que solo esta semana tomaron conciencia de que no tienen mayoría en el Congreso. La Concertación enfrentó la misma situación durante 20 años y requiere pensar antes cómo se obtendrán los apoyos para que las leyes permanezcan en el tiempo. No hay nada peor que pasar una reforma tributaria por un voto, la probabilidad de que permanezca es baja y no generará incentivos. Un desafío del gobierno es pasar a un tono más de convencer que de imponer y lograr persuadir a quienes de buena fe quieren entender si la propuesta tiene impacto recaudatorio y redistributivo negativo”.

Fuente:  Economía y Negocios

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