CEP entra al debate: PIB tendencial de Chile sería 2pp mayor si no fuese por los factores internos

Que la economía chilena enfrenta un ciclo de desaceleración es un hecho. El período 2014-2017 terminará creciendo 1,8% promedio, la cifra más baja para un cuatrienio desde comienzos de la década de 1980, en plena crisis. Sin embargo, el debate sobre las causas de este “frenazo” sigue en discusión. Por un lado, la visión del Gobierno apunta a factores externos, mientras que algunos economistas se inclinan por agentes internos. Ante esta polémica, el Centro de Estudios Públicos (CEP) elaboró el informe ¿Por qué cayó el crecimiento en Chile?, el cual concluye que el principal factor de la desaceleración “es local y endógeno” a raíz de un clima de incertidumbre para los inversionistas en los últimos años.

El documento que fue realizado por el economista Raphael Bergoeing, quien argumentó que “un ambiente incierto que llevó a postergar generalizada y persistentemente inversiones cobra mayor relevancia”. Por esta razón, “la hipótesis del ciclo externo adverso omite que, durante los últimos cuatro años las condiciones internacionales han sido favorables en el contexto histórico. Además, recientemente estas incluso han mejorado más y Chile”, señala el economista.

Pero el foco del análisis no se queda sólo en el crecimiento efectivo del país, sino que aborda cuál debería ser el Producto Interno Bruto (PIB) de Chile si es que no estuviera contaminado por factores internos que frenaron la inversión. En ese sentido, de acuerdo al reporte, Chile debería tener una estimación del crecimiento tendencial en torno al 4,6%, muy por sobre el 2,6% que fijó el comité de expertos de Hacienda. “Esta es la tasa a la que debería expandirse nuestra economía, si no enfrentara factores cíclicos y se comportara como lo han hecho, en promedio, el resto de los países cuando tenían una brecha con la frontera global como la que hoy tenemos”, dijo Bergoeing, quien añadió que “a la luz de la evidencia empírica, Chile debería ser capaz de crecer sobre 4% al año . Al mismo tiempo, esto sugiere que parte importante del menor crecimiento reciente se explica por causas no estructurales”.

De esta manera, el informe sostiene que “al compararnos con las distintas clasificaciones de países que publica el FMI, el mensaje es uno: durante los últimos cuatro años Chile se desaceleró significativamente más que el resto”.

¿Importa crecer poco?

El informe se pregunta si crecer poco tiene efectos concretos en el bienestar de la población. Y la respuesta es clara: sí. Por lo que si bien algunos puntos porcentuales de actividad pueden ser irrelevantes en lo inmediato, cuando se acumulan en el tiempo generan diferencias significativas en el PIB per cápita. “Por ejemplo, si Chile, que actualmente tiene un ingreso promedio sobre los US$22 mil, continuara creciendo cada año al 1,8% (el promedio anual durante 2014-17), en dos décadas alcanzaría uno cercano a los US$27 mil, como el que hoy tiene Portugal, el país europeo menos avanzado. Pero si crece al 5,3% (el promedio anual durante 2010-13), en esas mismas dos décadas llegaría a los US$53 mil, el ingreso actual de Estados Unidos.

Y estas diferencias, de acuerdo al CEP, al expresarse en términos de calidad de vida son enormes, puesto que los países con mayor PIB per cápita tienen, en general, mayores salarios y mejores oportunidades laborales; acceso a más bienes y servicios, más variados y de mayor calidad, para las personas, además de más tiempo libre; más y mejor salud y educación; más infraestructura, como puertos y carreteras; más bienes públicos, como seguridad y parques; finalmente, un entorno menos contaminado y más sustentable.

Además, según el documento, los costos del estancamiento afectan relevantemente lo social, porque la mayor parte de la recaudación tributaria está amarrada al nivel de actividad económica, pero también porque el crecimiento económico es la variable principal tras la eliminación de la pobreza. Y es que, según revela la experiencia internacional y local en materia de políticas públicas, el crecimiento no sólo ha hecho más por reducir la pobreza que todas las políticas sociales juntas, además ha financiado esas políticas. “En suma, si bien el crecimiento económico no es todo, sin crecimiento es muy poco lo que se puede hacer”, concluye el reporte.

Artículo de Pulso

Fuente:  Pulso

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