19.01.2012 Desafíos Normativos del Mercado de Valores
Urge una nueva Ley de Valores que organice y sistematice de mejor forma las dispersas normas del sistema financiero.
Sostener que el marco normativo y sancionatorio en el mercado de valores de oferta pública es suficiente y adecuado, es mentir en forma sobreideologizada. No hay que ser de izquierda o de derecha para darse cuenta que el caso La Polar ha mostrado en toda su magnitud la fragilidad del sistema regulatorio. Buscando y pidiendo explicaciones, ningún actor, del sinnúmero de involucrados que se orquestaron, conscientemente o por mera casualidad, ha reconocido responsabilidad alguna en la burla financiera más grande de la que Chile tenga memoria. Esta falta de humildad, que suena a bofetada a la confianza de inversionistas, consumidores y futuros pensionados, no puede sino obligarnos a repensar las estructuras de regulación económica del país. Urge entonces una nueva Ley de Mercado de Valores que recoja las moralejas de esta senda derrota, y que organice y sistematice de mejor forma las dispersas normas del sistema financiero. Asimismo, no puede obviarse la necesidad de una nueva institucionalidad, que sea capaz de centralizar y procesar en forma unitaria, sistemática, toda la información financiera del país. ¿Qué hubiese pasado si la Superintendencia de Valores hubiere conocido hace algunos años la enormidad de reclamos entregados al Sernac, o si hubiese tenido a mano los datos procesados y entregados por la Sbif en su portal de internet? Con la primera información, el servicio que dirige el Sr. Peribonio palpó la punta del iceberg y puso la voz de alerta en términos mediáticos. Con los otros antecedentes, el estudio Gutiérrez & Silva Abogados confeccionó el informe que alertó a la autoridad de las maniobras de La Polar, para alterar sus provisiones y mejorar sus ingresos. Hoy, si nada se hace, la triste historia puede repetirse. Por ende, es labor de la autoridad introducir las reformas que sean necesarias para que sean las entidades regulatorias las que descubran y resuelvan estos conflictos, y no dejar en manos de los consumidores y los inversionistas minoritarios el destape del próximo escándalo financiero.