09.12.2011 Inconsistencias en la contabilidad de Avon indican problemas en sus inversiones
Analistas alertan sobre la gran brecha existente entre el flujo de caja libre y sus ganancias netas.
HANNAH KARP Los tropiezos de Avon Products Inc. han ayudado a ocultar un problema persistente: el fabricante de productos de belleza de venta directa tiene, a menudo, muy poco efectivo a su disposición.
Sus dificultades en mercados importantes, incluido Estados Unidos -su país de origen-, y un par de investigaciones de la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) han suscitado las críticas de los inversionistas. La empresa ha señalado que colabora con las pesquisas, que están ligadas al presunto pago de sobornos fuera de EE.UU. y la divulgación incorrecta de información a los analistas de Wall Street.
A los expertos y contadores les preocupa una tendencia de largo plazo: la disponibilidad de efectivo de Avon para actividades como repartir dividendos, recomprar acciones y reducir la deuda no se corresponde con las utilidades reportadas durante más de una década. Su acción ha descendido más de 40% en lo que va del año.
Los analistas indican que las brechas amplias y persistentes entre las dos cifras a menudo señalan que las inversiones de la compañía no están rindiendo los frutos esperados o que la utilidad no refleja del todo la depreciación y otros costos de tales inversiones.
"Algo anda mal", afirma Charles Mulford, profesor del Instituto Tecnológico de Georgia. "Sería una advertencia acerca de una caída futura de las utilidades". Aunque los inversionistas tienden a fijarse en las ganancias, los contadores se sumergen en los números para determinar si la utilidad refleja el dinero que la empresa puede gastar. El flujo de caja libre es el monto de efectivo proveniente de las operaciones menos los gastos de capital, como nuevas plantas, equipos o sistemas de distribución.
Avon asegura que se ciñe estrictamente a los principios contables estadounidenses, y que la brecha entre su flujo de caja libre y su ganancia neta deriva principalmente de un deficiente manejo de inventario, una serie de gastos extraordinarios e inversiones en nuevos centros de distribución en el estado de Ohio, en Brasil y Colombia.
Ventas decepcionantes y problemas de abastecimiento en Brasil han sido el mayor lastre para los resultados de Avon últimamente, haciendo que el crecimiento en Latinoamérica caiga a menos de 10% por primera vez en más de 10 trimestres.
Dados sus tropiezos y la incertidumbre sobre el clima económico, Avon abandonó sus metas financieras el mes pasado y lleva a cabo una revisión operacional y financiera exhaustiva que debería concluir en el primer trimestre del próximo año, según la presidenta ejecutiva, Andrea Jung.
El flujo de caja libre de Avon ha caído por debajo de la ganancia neta casi todos los años desde que Jung asumió el mando a fines de 1999, a un promedio de menos de 80% de la utilidad en los últimos ocho años. En 2009 cayó incluso a 77% y el año pasado a apenas 48%.